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El pasado día 18 de abril se cumplía el centenario de la apertura al público del Parque de María Luisa, el más importante de Sevilla y que tan ligado está a la historia de la ciudad. Dado que el Restaurante La Raza se encuentra situado en el mismo parque, en lo que antaño fue la entrada a la Exposición Iberoamericana de 1.929, vamos a recordar brevemente su historia.

El Parque de María Luisa, declarado recientemente Bien de Interés Cultural, formaba parte de los jardines privados del Palacio de San Telmo y fueron donados en 1.893 por la Infanta María Luisa de Borbón, duquesa de Montpensier. El 18 de abril de 1.914 el parque se abría al público por vez primera.

Los Duques de Montpensier se establecen en Sevilla en 1.848, adquiriendo en 1.850 el Palacio de san Telmo y dos fincas adyacentes para acondicionarlas como jardines del Palacio y en 1.893 se construye el emblemático Costurero de la Reina, que todavía persiste. Precisamente, este mismo año, la Infanta, ya viuda, cede a la ciudad una importante parte de los jardines de San Telmo, que se incorporaron al patrimonio urbano en 1.911 y se convierten en el actual Parque de María Luisa, cuya apertura al público se produjo un 18 de abril de 1.914.

Parque de María Luisa en Sevilla. Grupo La Raza.

Pero aquí no acaba su historia… Estos jardines son los elegidos para acoger la Exposición Iberoamericana que tendría lugar en Sevilla en 1.929. Así, en 1.911 se inician los trámites para la reforma del parque para el gran acontecimiento y se designa al arquitecto Aníbal González como director de la parte arquitectónica de la exposición y a Jean-Claude Nicolas Forestier, importante y reconocido paisajista francés, para las obras de jardinería.

Impresionantes conjuntos arquitectónicos construidos para la muestra iberoamericana, como la Plaza de España y de América y numerosos pabellones, fueron obra de Aníbal González. Por su parte, Forestier dejó de lado el clasicismo francés y adaptó su obra al clima y al paisaje se la ciudad, reflejando elementos de la Alhambra de Granada y los Alcázares de Sevilla.

Estas obras arquitectónicas, junto con el Parque de María Luisa, son un importante legado para la ciudad, que a lo largo de los años han ido formando parte de la historia de Sevilla.